
En esta entrega Nugent dirige su atención hacia las formas en que los peruanos se comunican y se reconocen, o no se reconocen, entre sí. El libro reúne cinco ensayos y recorre problemas que van desde los debates parlamentarios sobre el voto de los llamados “analfabetos” en 1979 hasta el significado cultural de José María Arguedas.
Su tesis de fondo es particularmente interesante: históricamente hemos tendido a partir de las diferencias, pero muchas veces las hemos organizado jerárquicamente. Nugent propone invertir ese procedimiento: reconocer primero algunos parecidos básicos entre los ciudadanos para que, desde allí, sea posible aceptar las diferencias.
La comunicación aparece entonces como un problema político y cultural. No se trata simplemente de “comunicarnos mejor”, sino de construir formas de conversación pública capaces de reconocer al otro como un igual.
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