Este es el texto de un discurso que leí ante los estudiantes de sociología,base 2014, de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos el primero de junio de 2019.
He hecho unos pocos agregados además de subttitulos. Incluí también algunas notas al pie que pienso podían ser de utilidad pero el farmota de este blog no lo soporta. Veré de solucionar esta dificultad.
Lo escribí pensando en un grupo humano muy específico, quienes se estaban graduando, pero también puede ser de interés para otros públicos.
Los conceptos no se aplican ni se repiten, solo se inventan
Guillermo Nugent
Durante los años que me he dedicado a la enseñanza de cursos de sociología he aprendido algunas cosas que me gustaría compartir de una manera muy sucinta con ustedes.
Se trata de un aprendizaje donde confluyen mis propios intereses intelectuales y la comunicación con el auditorio en las aulas, con las expectativas e intereses de los grupos de estudiantes que he tratado durante varios años.
Cuando se trata de evaluar una experiencia docente lo primero que se encuentra es la confluencia entre estilos y preferencias personales , esa parte que tiene que ver con mi biografía previa, y otra el encuentro con las expectativas del auditorio. La docencia siempre es encuentro, relación con un auditorio. Confluencia es la palabra apropiada porque se forma un solo caudal pero con las coloraciones, los matices de cada una de las partes. Una de las experiencias más impresionantes que tuve fue estar en el punto donde nace el río Amazonas, el encuentro del Ucayali y el Marañón durante un trecho el Amazonas tiene dos colores distintos, por los tonos de los ríos que le dan origen. Algo así es lo que tengo en mente cuando les hablo de la confluencia en el encuentro con el auditorio de los estudiantes. En las primeras semanas se mantienen las distintas coloraciones y poco a poco se crea un tono común, que es distinto al de los caudales iniciales. Mis mejores experiencias docentes han sido así, cuando al cabo de un tiempo se ha logrado esa atmósfera común y el aula se convierte el un ‘colectivo de pensamiento’. Lo que estimula el aprendizaje es justamente esa experiencia de transformación, cuando cada uno de quienes están en el aula, docente incluido, descubren que están asistiendo a cambios en su modo de pensar.
La repetición y sus apariencias
Por lo anterior, en consecuencia, cada experiencia, docente y en la realidad en general es única. Eso cuesta trabajo reconocer porque tenemos una imagen extremadamente mecánica de la repetición, esa abstracción ominosa. El lugar de las repeticiones suele estar en la mente, en especial en los padecimientos mentales donde aparecen los tormentos sin fin. Las acciones sin embargo , no se repiten, siempre hay un matiz por diminuto que sea que nos hace sentir nostalgia por el momento anterior o a veces un inexplicable alivio o satisfacción al hacer algo que en apariencia es lo mismo que el día o la semana anterior. Pero el tedio, el aburrimiento, o simplemente sentir que ‘se está haciendo lo mismo’, son parte de esa experiencia de la repetición. A ésta se la puede entender mejor como parte de una resistencia a los descubrimientos y la creación. Cuando la curiosidad descansa.
La apariencia de la repetición sin embargo es algo muy distinto y de mucha utilidad en la vida social. Buena parte de los cambios más importantes que han habido en las décadas recientes en nuestro país ha sido mantener la ilusión de la repetición. Ante una clase dominante notoriamente cerrada a los cambios sociales, ha surgido un proceso muy interesante en las clases populares : crear la impresión de repetición, de hacer creer que no está pasando nada que produzca sobresaltos en el poder. Es algo como una cultura encubierta de la invención. ‘Que nada cambie para que todo cambie’. Un pensamiento que podría tener la siguiente forma: ‘que sigan creyendo que están en su chacra, que sigan en su mundo estrecho y ajeno’ mientras nosotros crecemos y nos hacemos fuertes.
La resistencia a la migración conceptual
En el terreno del trabajo académico, las cosas no proceden de una forma muy distinta al resto de la vida social, con la ventaja de poder hacer explícitas tendencias que en otras dimensiones de la vida social está en un estado práctico solamente, por decirlo así. Cada investigación es el descubrimiento de aspectos de la realidad que no habíamos reconocido previamente, el establecimiento de una narrativa innovadora. Es la búsqueda de alguna pregunta, cuya respuesta se desconoce. Aquí está el desafío, en plantear preguntas que nos puedan llevar a un territorio desconocido. Esta es la cuota de incertidumbre indispensable en cualquier trabajo académico innovador. Llevar a cabo esto es una tarea con aspectos individuales, pero que requiere sobre todo de una atmósfera institucional favorable, ese se supone es el espacio que ofrecen las universidades. Pero hay resistencias, y muy tenaces. Las ciudades del país, en especial Lima han recibido un torrente sostenido de migraciones desde mediados del siglo XX, pero en las universidades actuales no ha habido mayor proceso de migración cultural, hay muy pocas ideas y conceptos ‘migrantes’ por llamarlo de algún modo. Digamos que el choleo epistemológico es la norma. El tremendo éxito que tiene entre los estudiantes la distinción entre ciencia como opuesta al sentido común de ahí que tengamos universidad con muchos edificios y pocas ideas. El resultado es un rezago institucional escandaloso al hacer comparaciones con las instituciones de otros países.
¿Le sigue pegando a su esposa? responsa: SI o No
Una de las cosas que más llama la atención es la natural predisposición a la descalificación cuando aparece algún planteamiento disonante. El infame cartelito ‘Se reserva el derecho de admisión’ goza de plena vigencia en el mundo académico peruano. Quien no es capaz de reconocer en una disonancia la posibilidad de otra armonía no va a llegar muy lejos. Esa disposición a la descalificación se desprende de otros hábitos intelectuales.
Hay ciertas maneras de preguntar, más bien falaces, que encubren una afirmación incontrastable, dada por sentada. Viene al caso traer a colación lo siguiente: En los años cincuenta del siglo pasado durante la época de persecución anticomunista en Estados Unidos, conocida como ‘macartismo’ , por el apellido del congresista que dirigía un ‘Comité de actividades antiamericanas’ que citaba de manera perentoria a personas que podían ser sospechosas . En la comisión del Congreso se hacían preguntas de la siguiente forma: ‘¿Le sigue pegando a su esposa? Responda, sí o no’. O ¿’Ya dejó de pertenecer al Partido Comunista? Responda, sí o no’. Si los interrogados se negaban a responder con un sí o un no eran pasibles de una acusación de obstrucción a la justicia y algunos meses de cárcel.
Me interesa destacar la forma de estas preguntas, ambas contienen afirmaciones dadas por sentadas, fuera de la discusión. Se investiga un sí o un no, pero la situación de base, en estos casos la agresión contra la esposa o la pertenencia al partido comunista están fuera de discusión. Esta forma de interrogar los problemas sociales es más frecuente de lo que parece, es abrumadoramente presente en buena parte de las consultorías y de manera más general en el extendido culto actual a lo que se llama el ‘marco teórico’, que es básicamente cómo investigar con preguntas ajenas. Investigaciones del tipo ‘¿Le sigue pegando a su esposa?’ descartan la posibilidad de evaluar si esa es la mejor pregunta, o simplemente si resulta pertinente. Más bien hay un entrenamiento para ver la mejor manera de responder con el sí o con el no, lo que ahora se suele llamar ‘evidencias’
Siempre hay otras preguntas
Hay una diferencia entre entender la investigación como descubrimiento o como confirmación. En el primer caso se asume que lo central está en el arte y la agudeza necesarios para formular una pregunta o un problema marcado por la novedad. En el segundo el camino ya es trazado de antemano, ya se sabe a dónde se va a llegar por ese rumbo; se trata de confirmaciones antes que descubrimientos. La importancia del descubrimiento, por eso lo decía hace un momento es plantearse preguntas cuya respuesta se desconoce. Ese es, dicho sea de paso, la importancia de la exploración de la literatura previamente existente sobre un tema: de esas lecturas lo ideal , al inicio de una investigación es poder decir: ‘en la literatura existente sobre el tema «X» las investigaciones NO se han planteado la pregunta «Y» que se me ha ocurrido, quiero explorar qué maneras posibles de responder hay. Hay tales y cuales preguntas ya hechas y respondidas, pero a mí me interesa OTRA pregunta.
Piénsese en la investigación, que ya podemos considerar como clásica, de Howard Becker ‘Outsiders’ En la revisión de la literatura previa se dio cuenta de lo siguiente: había una abundancia de material sobre lo que entonces se llamaba la desviación social. Nadie ponía en cuestión que habían ‘desviados’ y había que saber qué nuevas desviaciones se podían encontrar. Las investigaciones existentes habían llegado al grado de saturación del tipo ‘¿Le sigue pegando a su esposa?’ es decir, qué evidencias de nuevas desviaciones se podían recoger. A Becker se le ocurrió más bien otra pregunta , no ¿quiénes eran los desviados? Sino más bien ¿para quiénes hay desviados?, o más puntualmente ¿quiénes ponen la etiqueta de desviación a ciertos grupos sociales? Menciono esta investigación porque resulta ejemplar en varios aspectos. Primero, en la evaluación crítica de la literatura existente sobre el tema . A continuación eligió a dos grupos típicos por entonces de ‘desviados’ , los fumadores de marihuana y los músicos de bandas de jazz y , antes de someterlos a un cuestionario , los describió, (él mismo pertenecía a ambos círculos sociales), y luego investigó a quienes los señalaban con el dedo por así decir. Eso le permitió un hallazgo teórico, lo que después pasó a ser conocido como ‘la teoría del etiquetado moral’.
Personalmente encuentro francamente incomprensible la tendencia actual de considerar que una investigación debe empezar por una discusión teórica, donde desde el comienzo se liquida cualquier posibilidad de descubrimiento. Lo que sigue simplemente es averiguar si el actor le sigue pegando a su esposa o si efectivamente dejó el partido comunista. En alguna ocasión mencioné que el marco teórico al comienzo de una tesis es como pedirle a alguien que escriba una novela policial y que mencione al autor del asesinato en la primera página. Lo cuestionable es que se asume en los hechos que hay solamente una manera de producir conocimiento. La consecuencia práctica es una tremenda inhibición intelectual en los estudiantes y a la larga el empobrecimiento académico de las universidades.
Lo estimulante de investigaciones como la de Becker, es que al colocar la discusión teórica como corolario le dan pleno sentido al hecho que los conceptos están hechos para ser inventados. De paso sea dicho, la investigación de Becker tuvo lugar en los años cincuenta, en la época del macartismo, de las preguntas acusatorias y su trabajo puede ser entendido también como una reacción a la atmósfera persecutoria de esos años. Este último aspecto tal vez no haya sido un propósito deliberado, pero, a la distancia se puede apreciar con nitidez que se trata de una investigación que además le hizo frente a un ambiente hostil que dividía a la sociedad entre los buenos y los malos.
La vida social como invención
De ahí que la afirmación sobre los conceptos como algo para ser inventados antes que ser repetidos o aplicados mencionada al comienzo tiene pleno sentido. Puede parecer, sin embargo, que esta tarea de la invención conceptual sea algo que es permitido únicamente a talentos excepcionales y que en absoluto es algo generalizable.
Esto lleva a abordar la cuestión de la invención en la vida social, como rasgo eminente de la realidad. Aquí la importancia de la sociología de Gabriel Tarde es fundamental. Su obra, sin embargo, hasta no hace mucho quedó prácticamente relegada y en la mayor parte de manuales de teoría social al uso apenas hay menciones a su pensamiento.
Hoy en día , destacar la importancia de la comunicación pertenece al terreno de lo obvio, la difusión de los medios eléctricos, como la radio y el teléfono , el cine, la televisión durante el siglo veinte y la revolución de las tecnologías digitales de los últimos treinta años hacen imposible desconocer esta dimensión de nuestra existencia compartida.. No era ese el caso en la segunda mitad del siglo XIX europeo, donde se concentra el grueso de la obra tardiana. Su pregunta fue ¿cómo aparecen las novedades en la vida social?, es ahí donde planteó la secuencia de la Repetición, Oposición y Adaptación como las etapas por la que pasan las acciones de las personas en sociedad. En ese camino comparten deseos y creencias que forman los estados de opinión sin los cuales no es posible la comprensión de la vida social.
De manera similar a como Simmel lo plantearía poco después, es necesario cuestionar la falacia de la existencia de un ’alma colectiva’ como una entidad independiente. Que una acción sea colectiva no quiere que en sus orígenes también lo sea. La gente puede participar en acciones multitudinarias como carnavales o procesiones , pero esa acción común no quiere decir que su punto de partida también lo sea. La idea de que somos influidos por las acciones de otros y viceversa es un núcleo de la existencia social. Frente a la idea de la distinción analítica individuo/sociedad, lo que existe desde el comienzo son individualidades, mónadas las llamó Tarde en homenaje a Leibniz, que están en un inevitable estado de comunicación unas con otras.
De esa multitud de combinaciones posibles es que surgen los acciones colectivas comunes. Las novedades aparecen como parte de ese incesante esfuerzo o persistencia en la vida en común. Por ejemplo, estamos aquí reunidos en este momento celebrando una acción en común, pero las trayectorias que no has conducido hasta este momento son tan variadas como la cantidad de personas que estamos reunidas en estos momentos.
La comunicación en su forma más básica, aquella que empieza en el encuentro de la mirada de la madre con el bebe es lo que da inicio al proceso de individuación. Para decirlo en un vocabulario posterior, la intersubjetividad es la condición de aparición de las subjetividades. Para los humanos, la combinación de la mirada (y la voz) y el alimento es algo indistinguible y nos acompaña a lo largo de nuestra existencia.
Es en el juego como luego vamos aprendiendo varias cosas: a reconocer el lugar de la imaginación como parte de la realidad, o dicho de otro modo, a diferenciar el deseo y la realidad, ese espacio intermedio es el que es ocupado por la fantasía, la libertad de invención en el grado extremo, y eso además produce un estado de ánimo específico, la alegría. Un niño o niña triste no juega, se retrae de la vida social , o se pone muy agresivo. La tristeza inhibe la acción, eso ya lo había recordado Spinoza. Pero aprendemos también a descubrir reglas y a compartirlas, como parte del juego. Por vías muy distintas pero casi contemporáneos, George H. Mead y Jean Piaget llegaron a resultados muy parecidos en sus observaciones. Pero además llega un momento en que las reglas de los juegos pueden ser modificadas mediante un acuerdo con los participantes. El terreno donde estas actividades son desplegadas además no es en el terreno de los laboratorios o de la discusión académica, tienen lugar en la vida cotidiana, en esa realidad eminente o realidad por excelencia que llamaba Schutz.
No es complejo aquello que ignoramos
Como se ve, no son pocos los autores que han destacado en el terreno de las ciencias sociales el papel central de la invención en la vida social. Esto además es trasladable al terreno de la vida académica y la formación profesional. Por eso es que los conceptos forman parte de ese rasgo fundamental de la vida en común que es la invención.
En las ocasiones que tuve de tenerlos como estudiantes en los cursos que he dado mi intención ha sido esa, que se animen o se atrevan a inventar sus propios conceptos. Vivimos en un realidad todavía muy insuficientemente comprendida. Muchas preguntas están pendientes y otras quizás no han sido hechas de la mejor manera.
Ese déficit de comprensión rara vez es admitido, generalmente se recurre al cuestionable eufemismo de decir que vivimos en ‘un país muy complejo’ . Complejo es simplemente lo que no se entiende, lo que no es familiar. No deja de ser indignante que las propias limitaciones del conocimiento académico sean transferidas al país. Entonces ya no hablamos de los grados de ignorancia que tenemos como una comunidad académica, sino la culpa es del país, es que el Perú es ‘muy complejo’. Apenas se den cuenta que se les viene a la mente decir que tal o cual aspecto del país es ‘muy complejo’, piensen mejor en qué es lo que todavía no sabemos, en reconocer que los conocimientos previos quizás ahora son rudimentarios para encarar nuevas preguntas. Basta de proyectar en el Perú las propias ignorancias.
Quiero terminar diciendo que cualquiera sea su posterior trayectoria profesional, en instituciones académicas, públicas, empresariales, tengan presente, no descuiden , su vocación de inventoras e inventores de conceptos, así pasaremos de estar en un ‘país complejo’, a un país felizmente reconciliado con su capacidad inventiva.
Gracias.

Deja un comentario